jueves, 18 de enero de 2018

LA CRISIS DE LA CIVILIZACION

LA CRISIS DE LA CIVILIZACION CONTEMPORANEA. Por Richard Pacard. La presente crisis del capitalismo supone a su vez la crisis de la civilización, victima esta última de las contradicciones inherentes del capitalismo triunfante. Esta crisis económica se percibe no ya como una crisis de tipo coyuntural, sino más bien estructural; llevándose por delante a una sociedad fragmentada, burguesa y débil, la cual ya no es consciente de cómo se solucionan los problemas derivados de un sistema que ha eclosionado amenazando los pilares básicos de las instituciones de los regímenes liberales. Los mitos capitalistas se van disolviendo en el tiempo, y ello va creando una percepción cada vez mayor entre la clase media trabajadora, de que toda esta macro-estructura está basada en la mentira, ahora la clase trabajadora está tomando conciencia de qué lugar ocupa dentro de la superestructura y ello le lleva a cuestionar a toda la sociedad. La conclusión es que otro mundo debe sustituir a este, el cual se basa en la división de dos clases fundamentales: los capitalistas, dueños y señores de los modos de producción y los trabajadores, simples marionetas de un sistema que siempre ha jugado en contra de ellos. Y que todo progreso, desarrollo y libertades, siempre se hizo a su costa, sin ser en ningún momento beneficiarios de las ganancias derivados de su sacrificio y esfuerzo. Más aunque sea paradójico, la clase media burguesa y trabajadora no hacen nada para solventar la presente situación, lo que le convierte en el colaborador necesario del sistema que lo oprime. ¿Se puede ser más idiota? Pues claro que si, por que optando por esta vía, llevados por un cruel egocentrismo reduccionista, está cavando su propia tumba. Ya que esto le vuelve insolidario con el “otro”, y con su suerte, pensando que el mal que vive su compañero, no le puede suceder a él, craso error ya que el sistema se aprovecha de esa insolidaridad para acrecentar más su poder y convertir a la clase trabajadora en un esclavo. Digamos que los trabajadores al convertirse en burgueses no se han hecho ningún favor, sino más bien que se traiciona a sí mismo al no ayudar a su compañero de clase. Lo que más le interesa al sistema opresor es que se mantenga esa insolidaridad estúpida e inútil, la cual le ayuda a crear las condiciones necesarias para el mantenimiento y supervivencia de la tiranía hacia una clase trabajadora que ya ha renunciado a su derecho a rebelarse y organizarse, en aras de sobrevivir y no perder las pocas migajas que le oferta el mismo sistema. No cabe duda que existen en la sociedad grupos alternativos que cuestionan el sistema y a la misma sociedad; pero esta se halla anestesiada, alucinada por el espejismo que representa el consumismo. Por otro lado, la presente crisis no es solamente económica si no espiritual; existe el desmoronamiento de los valores éticos y morales, nuevas formas de concebir la vida van apareciendo. La falta de referentes morales convierte a esta sociedad, en una sociedad inorgánica y débil ante los nuevos retos que se le plantean. Las nuevas tecnologías –sobre todo internet y las mal llamadas redes sociales- no hacen sino acrecentar la estupidez ya inherente y triunfante de las masas, y esto no quiere decir que las redes y las nuevas tecnologías no sean buenas, pero la inmensa mayoría de los individuos de este planeta no se hallan preparados, ni son responsables para aprovechar el beneficio que representaría en otro estadio que se encontrara la humanidad, en sus inmejorables beneficios. Una tecnología sin valores nos puede llevar a la catástrofe. Muchos economistas y empresas pretenden la reforma del capitalismo temiendo el resquebrajamiento del sistema actual. En esta coyuntura y en las actuales condiciones sociales y políticas, la reforma sistémica vendría a ser como si ellos mismos admitiesen el fracaso del capitalismo y de su ideología monetarista; con lo cual al poco tiempo los puntos de sutura se abrirían de nuevo; al capitalismo no se le puede reformar sino que se le debe destruir. No hay otra solución. La creciente superindustrialización –en el presente siglo- está creando más problemas que soluciones ante los retos y las amenazas que nos plantean las mismas contradicciones del sistema. Las condiciones laborales han retrocedido en derechos y en calidad profesional, llevados las macroestructuras (multinacionales) por intereses espurios, en muchas ocasiones inconfesables, su necesidad, dada la naturaleza del mismo sistema, de abarcarlo todo, controlarlo todo, acaba en una enfermiza codicia esquizoide llevada al paroxismo por la sed de poseerlo todo, en su afán de acrecentar sus grandes, ya de por sí fortunas; pueden llevar al medio ambiente a un nivel de destrucción sin precedentes, antes nunca vista en condiciones naturales. El ser humano se ha convertido en un gran depredador, en el enemigo número uno de la naturaleza de nuestro planeta, este se defiende desatando todas las fuerzas naturales que posee para abatir y destruir a la especie que le ataca. Normalmente a este proceso le llamamos “cambio climático”. Mientras esto todo sucede la gente sigue haciendo lo que está provocando ese cambio climático; siguen realizando aquello que ha provocado está crisis financiera y como su conducta no se aparta en lo más mínimo de otros aspectos sociales y políticos, por los que debería reaccionar, sino que son como ratas, las cuales prefieren no salir de su círculo concéntrico ya de por si totalmente enfermizo, no ve que en el horizonte de seguir por ese camino, no tardara mucho en sobrevenir la gran catástrofe, en forma económica y ecológica. ¡Se puede ser más idiota! ¿No? Pues sí. Por qué el ser humano está colaborando con su indiferencia a su propio empobrecimiento, y aún hay más, está participando con su egoísmo en la muerte de su propia especie. Pero que nos importa… al fin y al cabo… esto ocurrirá dentro de muchos años… quizás cien… o incluso seiscientos… lo importante es que a mí como individuo ya no estaré cuando venga la gran catástrofe, así piensa el necio, el estúpido. ¡Ah! Pero se me olvidaba de que tal como se están acelerando los acontecimientos puede que sea antes de lo que pensamos. Ya que todo esto está basado en meras especulaciones; la naturaleza tiene muchas formas de matarnos, por ejemplo acrecentando los fallecimientos por cáncer, accidentes de automóvil, contaminación, gripe contumaz, el caso es eliminar a este ser que pone en peligro la vida en el planeta. La élite corporativa es poderosa por qué a pesar de sus muchas diferencias son capaces de organizarse, y es consciente de que el resto de la población es incapaz de autoorganizarse, que aquellos que deberían de organizarlos están vendidos al sistema (sindicatos, partidos, grupos de interés, regímenes políticos). En esta deriva hacia la hecatombe global a la cual nos llevan nuestros dirigentes y principalmente las elites corporativas; ante la crisis de civilización en la cual vivimos, donde ya están disueltos los códigos morales y éticos, así como la disolución de las instituciones básicas como son: la familia y la religión. Cabe preguntarnos en este tiempo que marca la historia, si es posible otro formato de sociedad y por lo tanto otra concepción de la vida. Nosotros desde estas páginas si creemos que es posible otro discurso y por lo tanto otras maneras de concebir la vida. Desde luego, no desde los parámetros políticos, sociales y económicos que se vienen articulando desde el capitalismo. Este último es un dinosaurio a punto de perecer. La historia que es realmente la que nos enseña el devenir de los acontecimientos, se encargara de enterrarlo bajo las arenas del desierto. Con el sistema morirá también nuestra civilización, pero aún falta el estadio que marcara el fin de ambos, ya que no se atisba vuelta atrás. En algún momento pudo haber la posibilidad de una vuelta al origen, en este momento ya nos es imposible. Demasiado tarde para rectificar. En este momento que vivimos es el mercado el que regula a la sociedad, es el que impone las condiciones laborales y en cierto modo es el que marca nuestro estilo de vida. El estado solamente se limita a ver con pasividad e indiferencia el devenir del juego económico. Ha dimitido de su obligación de planificar, reordenar y orientar –si fuese necesario- las reglas del juego, no le importa en absoluto que el empresariado tenga en sus manos todo el poder y que este lo utilice para la defensa de sus intereses, imponiendo condiciones cercanas a la esclavitud, que es en el fondo lo que viene siendo la clase trabajadora del siglo XXI. A pesar de todo esto la sociedad acepta esta nueva forma de esclavitud, ya que es cortoplacista, en vez de reaccionar contra el sistema, acepta de forma tacita las migajas que este le ofrece, representado en un salario de subsistencia y miseria. Como dirían nuestros abuelos “pan para hoy, hambre para mañana”. Mientras esto sucede la oligarquía política como financiera se frota las manos al observar a sus esclavos tan ciegos e idiotas, como aceptan las reglas que los llevan a la miseria. Mientras los ricos se hacen más ricos y sus esclavos empobrecen paulatinamente. Recuerden: “Pan para hoy, Hambre para mañana”. Desde luego, nuestros abuelos sabían muy bien lo que costaría a corto plazo, lo caro que supondría la pasividad y el egocentrismo cortoplacista. El ideal de la elite corporativa seria el que dentro de una o dos generaciones hubiese desparecido el estado del bienestar y por esto la democracia. ¡Qué más da si al pueblo solo le interesa el futbol, la bebida, las drogas y poco más…! Desde luego, nos está bien lo que nos está sucediendo. Un pueblo que no es capaz de luchar por su libertad y por su dignidad, se merece lo malo que le pueda sobrevenir. A un pueblo tan vil, no merece ni el agua ni la comida que le puedan dar. Es un pueblo miserable, cobarde y falto de principios. Mientras la sociedad calla cobardemente, está se resquebraja, se disuelve, se fragmenta, se individualiza, firmando de esta forma la muerte de la civilización y de todo lo bueno o lo poco bueno que posee. Después como siempre nos lamentaremos. ¡Qué listo es el ser humano! La misma democracia corre peligro. El tirano tiene las puertas abiertas para su justificación en nombre de… bueno… es igual… ya lo inventara. Lo que no acabamos de entender es que la actual sociedad caerá por la tormenta de viento y lluvia, arrasándolo todo. El mundo de ahora desaparecerá para iluminar un nuevo amanecer. Yo no sé cómo será ese mundo, pero a estas alturas y en este estadio, cualquier cosa por mínimamente buena que nos ocurra, será mejor que lo que hay hoy. Todos los derechos que hemos obtenido a lo largo de la historia los ciudadanos del siglo XXI, como pueden ser: el derecho a la huelga, la seguridad social, en suma el estado del bienestar, etc., le son extraños al liberalismo, el cual los admite a su pesar. Y solo lo permite acuciado por el temor de una posible revolución; de ahí que también hubiera de admitir y hacer suyas todas esas conquistas, las cuales han sido conseguidas a través de una progresiva lucha social y política. De ahí que se revuelvan contra la idea de que en un futuro no muy lejano pueda instaurarse la Renta Básica Universal, ya que esto equivaldría a desplazar el poder político, social y económico hacia la clase trabajadora; no solamente tendrían mayor poder como consumidores, si no que a partir de ahí se abrirían las puertas hacia un posible deslizamiento hacia la consecución de una mayor conquista en diversas áreas sociales y políticas, evolución que nos llevaría a imponer nuestras condiciones en contra de lo establecido por las elites oligárquicas y ello conllevaría cambios drásticos en la estructura del estado, más son conscientes las elites corporativas que de ser así, esto vendría a ser el tiro de gracia del actual sistema, y esto no lo pueden consentir. El capitalismo ha concedido ya demasiados derechos a los mal llamados consumidores; en el estadio que vivimos hoy, hay muchos elementos contrapuestos al mismo sistema. De no frenar esta evolución y de no provocar a su vez una involución –evidentemente dirigida por el corporativismo- el sistema se irá disolviendo en el trascurso del tiempo. Ya que el mismo tiene síntomas de cuartamiento. La única solución pasaría por la socialización del trabajo y de las ganancias, derivadas de la producción, bajo una estructura estatal que planificara los objetivos que se persiguen a corto y largo plazo, pero ello no sería posible dentro de los parámetros capitalistas. No cabe ninguna duda que estamos asistiendo no solamente al cenit de un sistema, si no a una crisis de civilización profunda, la cual se llevara por delante toda estructura política, social, económica y religiosa. Todo poder será destruido por la codicia del hombre, incluida la presente sociedad. Hasta aquí el resquebrajamiento de nuestra civilización; también cabe decir que bajo este desmoronamiento está surgiendo formas nuevas de concebir la vida, diametralmente opuestas a lo que hoy existe; la pulsión de nuevas alternativas y movimientos surgen por una necesidad inherente en la persona que no concibe un mundo basado en la opresión de unos pocos sobre una gran multitud. El problema que surge es que dichos grupos luchan en solitario, aislados unos de otros, en su independencia pierden su fuerza, ya que no existe un común denominador que los una como una gran superestructura que sirva de contrapoder frente a las oligarquías corporativistas, los gobiernos y los estados. Sin embargo, pese a sus posibles intereses contrapuestos, no veo ningún impedimento en formar una confederación mundial que los integre a todos, por encima de partidismos e intereses políticos, conservando su autonomía y sus propias características (*). No dimitiendo cada organización de sus objetivos e ideales. Me refiero a todas las organizaciones no gubernamentales, las cuales crecerían en poder en financiación -no ligados a ninguna corporación ni partido-, ya que estos últimos son los que están provocando todos los problemas, ya que ellos son el problema. Ahí queda expuesta esta idea que habrá que desarrollar y debatir, se trata en suma de levantar un movimiento social independiente, trasversal; construyendo de esta manera un contrapoder, independiente de cualquier clase de poder, estando siempre al servicio del Bien Común, de la Justicia y así mismo participando en toda causa justa, concienciando a la sociedad de que si ellos participan otro mundo surgirá de las cenizas de este. Otra sociedad se abrirá paso tras la caída del capitalismo. Que hemos de derribar murallas entre nosotros y ayudar al “otro”. Ya que el “otro” es importante. El “otro” puedo ser yo. BIBLIOGRAFIA. 1. CONTRIBUCION A LA CRÍTICA DE LA ECONOMIA. AUTOR: KARL MARX (1818-1883). 2. EL CAPITAL. AUTOR: KARL MARX. 3. TEORIA GENERAL DEL EMPLEO, EL INTERES Y EL DINERO. AUTOR: JHON MAYNARD KEYNES (1936). 4. INVESTIGACION SOBRE LA NATURALEZA Y CAUSA DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES. AUTOR: A. SMITH. 5. OBRAS COMPLETAS DE ROBERT PACARD. SELECCIÓN DE CUADERNOS: RICARDO JOSE VAZQUEZ TAPIA (RICHARD PACARD). TEMA 3: BENPOSTA REUNE A REPRESENTANTES DE TODAS LAS COMUNIDADES POR EL 40º ANIVERSARIO. CUADERNO 1. (*). LA IDEA DE UN CONTRAPODER CONTRA GOBIERNOS, ESTADOS Y CORPORACIONES MULTINACIONALES, TENDRIA COMO UNICO OBJTETIVO, LEVANTAR UN PODER CONTRA EL MISMO PODER. AL MISMO TIEMPO PROVOCAR UN DEBATE EN LA SOCIEDAD SOBRE LA EXISTENCIA DEL MISMO Y SU DESARROLLO.

sábado, 18 de noviembre de 2017

CONSIDERACIONES CARÁCTERISTICAS DE LA NATURALEZA DEL CAPITALISMO

CONSIDERACIONES CARACTERISTICAS DE LA NATURALEZA CAPITALISTA. Por Richard Pacard. Una de las grandes mentiras del Sistema es entablar el debate sobre la consecución como objetivo del empleo; el trabajador en cuanto carece totalmente de herramientas para la formación por sí mismo de producción, debe vender la única mercancía que posee, la cual es su fuerza de trabajo, a cambio de un salario de subsistencia, ya que como en esa relación no existe un pago por participación en la empresa, ello convierte al trabajador en algo externo o ajeno a la misma, y ello determina que sea el capital el que controle toda actividad y ámbito de la vida de la empresa, excluyendo al productor, siendo los capitalistas los dueños absolutos del proyecto empresarial. Controla toda iniciativa, como el proceso mismo de producción, la fuerza del trabajo, la maquinaria que ha de utilizar o el ritmo de la producción, así como la decisión de dejar de contar con los empleados en cualquier momento, en cualquier circunstancia; sin tener en cuenta que ellos han participado o ayudado a la consecución y cumplimiento de sus objetivos, y esto les daría derecho a una cuota de participación en los beneficios de la empresa, por lo mismo consideramos que el objetivo del capitalismo nunca ha sido la promoción del empleo, si no el maximizar lo máximo posible el beneficio, marginando al sector productivo. El volumen de empleo que se utiliza en cada momento, viene determinado por las estrategias comerciales y tecnológicas empleadas en cada momento. Por ello, la reducción del paro así como de la idea de su extinción son quimeras y estrategias amparadas por el poder, de esta manera se puede llegar a reducir el paro o aumentarlo en consecución de las necesidades estratégicas empleadas por la industria. El capitalismo vive del paro, de las crisis cíclicas producidas por el mismo sistema, el cual sufren en sus carnes las familias, ya que el sistema económico sobrevive a cuenta del desempleo, para obtener siempre ventajas sobre la mano de obra que se halle en situación de desempleo, para crear en todo momento gente dispuesta a trabajar bajo cualquier condición que les imponga el Capital. La crisis mundial de los años treinta vino a demostrar que la competencia de libre mercado era incapaz de asegurar un crecimiento igualitario y de obtener el pleno empleo, sumiendo a millones de trabajadores en la miseria extrema. La innovación tecnológica provoca una reestructuración de las empresas, y todo ello conduce al paro estructural, o dicho de otro modo, sustituyen al personal; las maquinas realizan tareas que antes hacían trabajadores humanos, y estos –las maquinas- no hacen reivindicaciones sociales ni políticas, no necesitan descanso, no enferman, no cobran un salario… y lo hacen mejor, más rápido, con mayor eficacia que los humanos. Esta situación se incrementara en el futuro, aunque sucederá muy lentamente para no crear convulsiones. ¿Pero no habrá en el futuro empleos? Habrá los necesarios, los cuales realizaran tareas cualificadas para mantener la maquinaria de las empresas, por lo cual la informática y la programación serán parte de las futuras profesiones. El problema se plantea cuando la estructura se pregunta qué harán con tanto desempleado y con tanta gente sin trabajo: La solución surge de sociedades y asociaciones como ATTAC y algunos grandes protagonistas o líderes mundiales, los cuales apoyarían la creación de una Renta Básica Universal. La economía ya no se basara en el empleo, sino en el consumo, y he aquí donde aparecen las grandes ventajas de aceptar la Renta Básica Universal, la cual tendrá carácter incondicional. Estimulara el consumo, no estará controlada por los servicios sociales, ni por burocracias ya que una de sus ventajas será el ser incondicional, las ayudas de ahora son condicionales, es decir, se recibe un ingreso por realizar cursos de formación ocupacional que para nada sirven nada más que para entretener al pueblo, sin ningún objetivo a la vista. Creando generaciones de anti-cursos, ya que nada aportan a la consecución de un empleo. Ello conllevara la aparición de una nueva sociedad del ocio donde se incrementaran las actividades recreativas y sociales. Desaparecerán todas las ayudas actuales, ya que no tendrán necesidad de existir ante el nuevo contexto que se avecina. Como digo, eso todo sucederá, no de repente, sino que irá evolucionando, con lentitud y a paso de tortuga. Estas todas circunstancias se cumplirán si las tendencias actuales siguen su curso, es decir, que no hallen obstáculos en su camino, salvo las lógicas derivadas de su evolución y desarrollo. Ya que a mí personalmente no me gusta en absoluto la política ficción, pues no soy un iluminado, ni mucho menos pretendo ser un guru de los muchos que abundan en internet, o desear compararme a los grandes profetas de las Sagradas Escrituras. Creo según la información que veo es lo bastante veraz para creer que los tiempos van por ese camino. El capitalismo es en realidad un hibrido que necesita como todo ser vivo luchar por la supervivencia, su instinto depredador le lleva a la expansión más allá de las zonas ya desarrolladas, impregnando de su veneno a las zonas más pobres como podría darse el ejemplo de que toda la población de estos países se hayan encuadrados en una actividad agrícola de subsistencia, la intervención de multinacionales y corporaciones de países desarrollados, ayudando a las zonas más pobres del planeta, a través de créditos o programas de ayudas al desarrollo, lo único que consiguen es estancar en la pobreza; endeudarlos hasta hundirlos en su miseria, sin posibilidad de redención, aplicando la misma política que ha llevado a la muerte del proyecto mercantilista de la Unión Europea. No importa dejar países pobres o destrozar una cultura milenaria con tal de obtener el máximo beneficio, que es lo que persigue el capitalismo para sobrevivir. La distribución de la riqueza es desigual a nivel mundial por parte del capitalismo. Una de las grandes mentiras del sistema es llevarnos a la convicción, de que hay un problema con las pensiones ya que cada vez vivimos más tiempo y mejor, esto no es verdad. Hay bastante dinero a lo largo y ancho del planeta para acabar con la crisis y sostener el sistema de pensiones, así como dar de comer a quien lo necesita. El problema no estriba en la falta de recursos, el que tenemos es de distribución no de agotamiento de dichos recursos. El planeta tiene capacidad absoluta para irnos proveyendo de recursos, siempre y cuando estos se racionalicen y se empleen en políticas sociales de distribución. A no ser que unos cuantos se queden con una parte del pastel llevados por la avaricia y la codicia. A través de las ideologías surgidas del gran capital, como el liberalismo y la democracia, sostenedores del sistema económico y defensores de los que detentan el poder a través del libre mercado, la igualdad en sí misma no se limita nada más que a ejercer el derecho al voto cada periodo de tiempo (que oscila entre 4 o 5 años) en una especie de ficción en la cual en las distintas convocatorias el pueblo es soberano durante un día, pasado ese día la soberanía del pueblo es transferida al partido, ya que el voto se convierte en un cheque en blanco, donde a la clase política le es permitido hacer y deshacer según su voluntad e interés. Por otro lado, el capitalismo se ha vuelto inflacionario de una forma crónica, obligando con ello al Estado a intervenir en algunos ámbitos y aspectos de la vida. Todos los días en cada periodo de tiempo, observamos cómo algunos productos son cada vez más caros, el gobierno se inhibe en esta lucha draconiana, en la cual el que gana es el que impone los precios de venta al público, llevadas –las empresas- por el deseo de maximizar los beneficios e infiriendo a los demás llevados por la codicia y el egoísmo. El Estado en la mayoría de las ocasiones interviene para que el mercado no eclosionara, salvando de esta manera las situaciones de crisis que hubieran podido provocar una revolución social. Defendiendo con esta manera de actuar al capitalista frente al consumidor, el cual obedece fielmente a la voz del Marketing, el cual representa la mentira del siglo XX. El ciudadano se ha convertido en consumidor, ya que es la base del actual sistema, una de sus más importantes columnas. Nos hemos convertido en individuos de supermercado, aceptando aquello que se nos ofrece, convirtiéndonos en colaboradores necesarios del sistema. Ya no pensamos, puesto que nuestra vida rutinaria solo se fundamenta en comprar y trabajar para al acto seguido dárselo todo a los supermercados, a las multinacionales y de esta manera sostener el capitalismo. ¿Se puede ser más tonto? Se sostiene aquello que nos hace daño, aún sabiéndolo, ya que la calidad de los alimentos manufacturados es un veneno. Nadie sabe ni es consciente de que el capitalismo y la competencia provocaron las dos guerras mundiales. Nadie es consciente de que el actual aburguesamiento de la clase trabajadora, es participe y colaborador de la desigualdad social, convirtiéndose en cómplice de todos los desastres que provoque el capitalismo. No existe un pecado individual. Existe un pecado colectivo. Por uno Dios castiga a todo un pueblo. El trabajo productivo de los trabajadores es el factor dinámico de la economía, mientras que el capital es solamente la herramienta que se utiliza para dar origen a un proyecto o para la consecución de una determinada empresa. Pero ha de ser compartida entre todos los que trabajan en la misma. El capital es inicuo sin el protagonismo del productor y de su dinamismo, por ello debe ser una parte integral de la empresa y participe de su marcha, tanto en decisiones comerciales como en los beneficios de la misma. No pueden existir departamentos estancos en la vida social, laboral y política. No puede admitirse que haya libertad política y que sin embargo no exista democracia económica. Según Adam Smith (1723-1790) el que fuera el precursor del liberalismo y defensor acérrimo de la no intervención del Estado, el cual levanto el mito –por el que- el desarrollo de la humanidad estaba dirigido por una mano invisible que regularía por sí mismo el mercado, así como los intereses individuales y el colectivo, el bien individual frente al bien común. Mano invisible que no llego a especificar qué clase de ser superior había que honrar, quizás un nuevo dios o quizás un poder superior del cual no sabemos al día de hoy que imagen hemos de edificar para saber quién es. Algo espiritual, casi mágico el cual intervendría en los asuntos humanos para devolvernos a la armonía perfecta. Eso en caso de que alguna vez la hubiéramos tenido. ¿Hay mayor falacia pretender que todo se arreglara por sí mismo? ¿Acaso creía –Adam Smith- que los intereses individuales y colectivos, llevados por el egoísmo serian la base de una sociedad perfecta? Ninguna sociedad que se haya regido por el libre mercado, la competencia y el egoísmo han subsistido durante mucho tiempo, llevando al colectivo al caos y al abismo. Los intereses contrapuestos entre lo individual y lo colectivo, entre lo privado y lo público, harían de esto una lucha encarnizada, un caos que acabaría con una nación y se produciría el agotamiento de un Estado que obligado a intervenir en todo momento y ocasión, acabaría inclinándose hacia el más fuerte, frente al más débil. Que es en parte lo que nos está sucediendo en este momento a nosotros. La sociedad actual se haya aburguesada, por esto falto de una conducta moral, resquebrajada por intereses corporativistas, individualistas y fragmentados, no perciben el descabalamiento, la decadencia de la Modernidad; por ello es posible el triunfo de las tesis independentistas, la crisis del actual proyecto monetarista de la Unión Europea. Hemos apostado por el Becerro de Oro, por una Europa de las mercancías y los individuos, dejando atrás los valores de persona y bien común. Pero somos tan tontos que viendo como el mundo se resquebraja frente a nosotros, como Europa, y en particular España fracasan en su proyecto calvinista, continuamos haciendo lo mismo que nos llevo y nos seguirá llevando, en un futuro no muy lejano, a la miseria.

sábado, 21 de octubre de 2017

Nosotros como colectivo apoyamos la iniciativa de la Renta Básica Universal, sin filtros burocráticos, ni controles, que puedan menoscabar la libertad del individuo. www.robertpacard.blogspot.com.

jueves, 19 de octubre de 2017

C O N F U S I Ó N Por Richard Pacard La segunda década del siglo XXI se caracteriza por una gran confusión, una falta de orden, de claridad o de conciencia; la misma sociedad posmoderna se halla falta de fe, indiferente a lo colectivo y lo comunitario, hundidos en la más abyecta de lo rutinario, embebidos en los móviles, abstraídos en mil juegos y diálogos de internet; formándose una gran paradoja: en la Era de la Comunicación somos los más incomunicados, embebidos por una vida artificial e imbuidos por una tecnología falta de esencia, de sustancia, de sentido. Viviendo una vida alternativa limitada a los mensajes a través de correos electrónicos y toda clase de comunicaciones que no llegan más que a tres o cuatro frases. En este momento el individuo se está infantilizando careciendo totalmente de madurez, es un niño que cree en todo lo que dicen en internet, sin un previo análisis; la sociedad de hoy no cree en Dios, sin embargo, creen que un planeta llamado Nibiru que ni siquiera existe está amenazando la tierra, o que la tierra es plana. Este vacío, estas construcciones de mitos vienen dados por la necesidad y el anhelo de cubrir el vacío espiritual del hombre posmoderno. Este hombre, un ser falto de orientación, de principios, de religiosidad, que cuestiona todas las estructuras sin poner nada para cambiarlo, es un ser individualista y egoísta que no cuestiona en ningún momento su propia vida. Del mismo modo podemos decir que la Iglesia es en sí misma una estructura de poder que artificia como base todo lo ritual sin sentido. Lo mismo ocurre con la política y en todas las instituciones. La presente civilización muere a manos de un nuevo mundo que nace y se transforma, al compás de una sociedad que se renueva; la tecnología invade nuestra vida rutinaria. El futuro será de la robótica, la cual cogerá en sus manos la antorcha del progreso, al mismo tiempo que la misma estructura social se resiente de tales cambios. Debe ser así. Son como los dolores de una parturienta que alumbra una nueva Era. Todo ello afectara de forma inconmensurable al ámbito de la política. Algunas cosas tendrán que cambiar si no queremos que el huracán implacable de la historia se nos lleve por delante en un halo de vorágine y destrucción. Dentro de esta confusión en la cual nuestra sociedad vive y se recrea, subyace en lo más profundo del Océano de nuestra conciencia colectiva, un gran maremoto que tiene en sus orígenes internas unas fuerzas capaces de arrasar con todo lo establecido hasta este momento. Fuerzas que nos obligaran querámoslo o no a cambiar nuestra conducta y forma de ser y estar en la vida. Evidentemente nada será como ahora. Dentro de unas décadas nuestros hogares serán controlados por un ordenador central que gestionara las tareas domesticas y la vida de nuestras casas, y el desayuno así como nuestra comida serán servidos por robots. Nada será como hasta ahora. Evidentemente, este nivel de desarrollo lograra el tan ansiado sueño de la liberación del individuo del trabajo. Pero a su vez, parejo con este nivel tecnológico, correrá la misma suerte otras instituciones políticas y sociales. La democracia y la jurisprudencia deberán hacer posible y conformar unas nuevas estructuras que compatibilicen este cambio con el nuevo paradigma que se les presentara. Nada será como hasta ahora. Será el Socialismo el que creara las bases de la nueva sociedad que se avecina, produciendo a su vez espacios públicos y privados, en una suerte de yuxtaposición que conformara un nuevo modelo al abrigo de una economía mixta, en la cual el Estado cubrirá las necesidades de toda la población a través de una Renta Básica Universal, puesto que el empleo ya no será la base sobre la se asiente el sector económico, ya que la población activa la formaran una minoría de profesionales cualificados, y ellos serán los responsables técnicos de la producción y la distribución de los productos. Sin embargo, tanto los precios de venta al público como los de fábrica, serán controlados por el Estado, para evitar el egoísmo y la codicia, tan propios del actual sistema capitalista. En este nuevo paradigma no se concebirá una banca privada, para de esta manera desterrar del pasado los excesos de la especulación, la avaricia y la usura, tan propio de la mentalidad burguesa. Pero todo aquello que se ha leído a lo largo de estas páginas no quiere decir que no aparezcan grandes obstáculos y retrocesos, al contrario, habrá quienes le pongan piedras a las ruedas del progreso, por miedo, y por creer que chocan diametralmente contra sus intereses, pero finalmente el socialismo se impondrá. Hoy en día hay mucha incertidumbre sobre el futuro, por qué la sociedad no ve con claridad la salida a sus problemas, ya que Europa sigue empeñada en hacer aquello mismo que nos produjo la presente crisis mundial. Si hacemos lo mismo obtendremos más de lo mismo. Y esta vez el capitalismo se haya herido de muerte. Esta crisis no es coyuntural, no es una crisis más, es una crisis estructural, en la próxima caerá el capitalismo y será entonces cuando se impondrá el socialismo. De hecho será el mismo capitalismo el que ayudara a crear las condiciones idóneas que creara el socialismo. En ese momento será cuando todo cambiara de forma y contenido, el mismo pensamiento humano trocara y mutara. Cuando esto ocurra la incertidumbre se disipara, el individuo despertara de su letargo invernal y un nuevo sol surgirá después de una larga noche de tinieblas, e individuos como Donald Trump y otros que ya son dinosaurios se extinguirán. Por qué su mundo y sus políticas habrán desaparecido. Pero todo esto ocurrirá muy lentamente, aunque cada día ya se ven las primeras señales de unos cielos y una tierra nueva. Donde todos los hombres volverán a ser hermanos. RECOMENDAMOS: ATTAC-MADRID. RENTA BASICA: EN LA UNIVERSALIDAD ESTA LA CLAVE. AUTOR: CIVE PEREZ. 13 de Junio 2017. CATEGORIAS: RENTA BASICA. RECOMENDAMOS: www.robertpacard.blostpot.com. Por una renta básica universal y sin filtros burocráticos. (SLOGAN). RECOMENDAMOS: STOP. PLATAFORMA POR UNA BANCA PÚBLICA. bancapublica@bancapublica.info.

sábado, 2 de septiembre de 2017

EL DISCURSO DE LOS RICOS

EL DISCURSO DE LOS RICOS Por Richard Pacard Una carta interesante y esperanzadora es un artículo publicado en el País en que un rico expresa sus deseos de un mundo mejor para su hija, para futuras generaciones, siento despertar a los que han leído el artículo y han sido satisfechos por la idea, siempre noble y bondadosa de un mundo mejor ¿Quién no suscribiría este ideal? Creo que todos. No hay ser humano bajo los cielos, por muy malvado que sea que no acepte la idea de un mundo mejor. Siento ser el despertador que suena ininterrumpidamente para despertaros de un bello sueño… pero al fin y al cabo un sueño nada más. Este es el discurso de los ricos, un discurso complaciente no solo con el futuro si no con el presente, es el discurso de quien todo lo tiene, de quien puede darse el lujo de ser optimista, de quien ve el mundo color de rosa, ignorando que las rosas también tienen espinas. Los ricos viven en una burbuja protegidos por sus millones, por ello esta carta representa la complacencia del rico satisfecho y bien pensante, que refleja bien a las claras el ideal de la gran burguesía. Todo lo tienen hecho, no tienen que preocuparse por el devenir de su destino, puesto que ya lo tienen resuelto, mientras millones de seres mueren de hambre, quizás más allá de los límites de su realidad un rico complaciente y satisfecho con su vida, hace una declaración de satisfacción de sí mismo, no hay mayor engreimiento y soberbia que un triunfador declarando al mundo su buena estrella. Denota además dicha carta un desconocimiento del ser humano y de lo que este es capaz para masacrar lo bueno y noble que pueda haber en cada uno. Palabras bonitas y hermosas, hermosos ideales de quien nunca tuvo la imperiosa necesidad de luchar por la supervivencia, ya que todo se lo han dado hecho y es sinónimo de que todo le va demasiado bien. Los ricos no tienen ni idea de lo que es el mundo y su tiranía frente a los más débiles y a los pobres. Nunca defendieron ninguna causa noble que mereciera la pena, a no ser que con ello ganaran algo, (exención de impuestos, tranquilizar su conciencia…). Se me podrá objetar que dono el 99% de sus acciones a la fundación que llevara el nombre de su esposa Priscilla Chan, ¿y qué?... eso es como si yo saco del bolsillo derecho de mi cazadora un euro y lo traslado a mi bolsillo izquierdo, con el agravante en el caso del rico complaciente en que está alimentando y haciendo una inversión, puesto que las ha donado (las acciones) a su propia fundación. De esta manera la imagen que proyecta al mundo es de que los ricos son muy buenos por que donan parte de sus ganancias, ¿A cuánto asciende la fortuna personal el Sr. Suckerberg? No nos dejemos engañar por el discurso acomodaticio de la burguesía, parte de todos los desastres y todas las catástrofes, el hambre, las guerras, las enfermedades, la pobreza, son causa de gente como él que lo tienen todo, frente a una inmensa mayoría que no tienen nada. Si alguien en el planeta tiene tanto dinero es por qué se lo ha robado a alguien, cada vez que un rico gana un millón, un pobre o una ciudad se queda sin nada. Comentario a Carta interesante y esperanzadora. Publicado en el País a viernes 2 diciembre 2015, bajo el titulo: “Nos das una razón para reflexionar sobre el mundo”: lee integra en español la Carta de Zuckerberg a su hija.

lunes, 24 de julio de 2017

EL COLAPSO DEL CAPITALISMO

EL COLAPSO DEL CAPITALISMO. Por RICHARD PACARD. Europa se haya convulsionada y arruinada, los signos de los tiempos son esclarecedores de la muerte de la civilización mecanicista, las estructuras macro-políticas o económicas ya están a punto de fenecer, el fin esta cerca. En Grecia se producirá un gran recorte de las pensiones hacia el año 2019. La política de austeridad ha fracasado estrepitosamente. Nuevos recortes, nuevas reformas, que no son más que parches para un barco que se hunde, mientras las élites luchan y se revuelven contra algo que es irreversible: La muerte del capitalismo. La desconfianza hacia la democracia burguesa, liberal y representativa se halla en el ambiente, en la sociedad europea, ya no creen en la banca, ni en la industria eléctrica, ya que estas actúan con total impiedad, sin tener en cuenta la situación social y política. Son muchas las víctimas de la codicia y la avaricia de dichas instituciones (eléctricas y banca), las cuales demuestran su estupidez, ya que cegadas por el deseo de acaparamiento siguen con la misma praxis, lo cual hace que cada vez, se presenten a la sociedad como instituciones odiosas entre el pueblo, el cual es víctima de las comisiones de la banca, de la falta de solidaridad o piedad, lo mismo sucede con las empresas eléctricas que cortan la luz indiscriminadamente, dejando en la más completa oscuridad a muchas familias, los cuales son sus principales usuarios de sus servicios. Por otro lado, no se percatan de la falta de confianza por parte de sus mismos clientes, del desprestigio que esta crisis les ha echado encima, porque la sociedad ha percibido que toda esta situación fue creada por ellos. Deberían estar en la cárcel todos aquellos que se han servido de la política para enriquecerse, todos aquellos que provocaron esta situación de crisis estructural, todo el que en algún momento han cortado la luz, el agua o han embargado alguna casa, mueble o cualquier otro objeto por falta de recursos. Desde el ordenanza hasta el presidente de cada empresa y corporación, unos por consentir, amparando así de esta manera a la estructura de turno, y su indiferencia hacia el dolor, la angustia o el pánico que provocaron en cada persona, víctimas de su egoísmo y falta de caridad. Algunos reivindican la regeneración política y por lo mismo de todo el sistema, pero el sistema ya nació viciado, la consecuencia de ello ha sido el colapso del liberalismo y la desconfianza de la sociedad hacia las instituciones democráticas, representando ello una amenaza de futuro para caer en una réplica de lo que fue el actual sistema, con lo cual en el horizonte se atisban nubarrones que amenazan tormenta, (una nueva replica de dicha crisis, a nivel mundial, ya que estamos haciendo lo mismo que nos llevo a la presente), crisis que arrasara con aquello que aun ha resistido. En el futuro más próximo desaparecerá definitivamente las pensiones, las cuales serán sustituidas por unos planes de jubilación, especialmente diseñados para ejecutivos de muy altos ingresos, lo cual significara que los trabajadores de salarios modestos no gozaran de jubilación, al menos por parte del Estado, el negocio de las jubilaciones para grandes ejecutivos de multinacionales, se halla reservado para el sector bancario o financiero. A los pobres y aquellos colectivos que demuestren que carecen de recursos para sobrevivir, las instituciones les seguirán protegiendo, ya que serán la base y las columnas de la reactivación del crecimiento económico y del consumo, a través de una concesión de una renta básica de carácter vitalicio. Pese a todo ello el dinero sufrirá una creciente desvalorización, de manera que se perderá mucha capacidad adquisitiva, ya no resolverá nuestras más acuciantes necesidades, o las resolverá en poca medida. Como el problema de la vivienda, la salud y los alimentos, los cuales se encarecerán cada vez más, estableciéndose ayudas para las familias. Las enfermedades terminales como el sida o el cáncer no serán atendidas por el Estado, que serán traspasados a la sanidad privada, con lo cual serán tratados aquellos que tengan el suficiente capital para costearse los tratamientos. Este plan es el programa del capitalismo triunfante, el cual conduce sus reformas para reformarse a sí mismo, (valga la rebundancia) con el objetivo de no perecer. Existe en la actualidad marcada tendencia hacia el cuarteamiento del sistema y de sus principales columnas: los partidos. Europa se halla fragmentada en sus cúpulas y pueblos. El proyecto liberal europeo, así como sus instituciones han fracasado (la Unión Europea), ya que no inspira confianza, las tendencias antieuropeas van ganando posiciones, el orden establecido es un edificio que se viene abajo. El ascenso de las alternativas izquierdistas, así como de la nueva derecha, no satisfacen a nadie, ya que se prevén que se trate de un reforzamiento del mismo sistema, y no se augura, un nuevo orden, tendente a la profundización de la democracia participativa. En el horizonte se atisba una nueva crisis que azotara Europa, y esta sobrevendrá por que estamos haciendo lo mismo que nos llevo a la presente, lo que nos haría falta es desmontar la estructura y fabricar otro modelo que supere al actual sistema, hacer que la economía sirva al hombre, y no esté a la primera, con la pretensión de profundizar en la esclavitud. El dinero ha de ser superado. Una forma de ser y de estar en la historia se muere, nuestra tragedia es que no somos conscientes de que una página de la historia de Occidente está dando la vuelta, y una nueva comienza a asomarse, blanca totalmente. ¿Por qué blanca? Por qué somos nosotros los ciudadanos del mundo los que debemos escribir esa nueva página de la historia. Somos nosotros desde nuestra individualidad los protagonistas que deben forjar los nuevos horizontes, que debemos escribir el futuro. No existe otra alternativa. No debemos confiar en las instituciones presentes, ni en nuestros gobernantes y políticos, ni en ninguna institución sistémica. Solamente debemos confiar en nosotros mismos, en nuestro potencial, en nuestro genio, en nuestra voluntad, en nuestra fuerza, por qué no lo dudéis amigos, somos más fuertes de lo que creemos, no en cantidad, que ya es mucho, sino por qué somos los mejores. Somos aquellos que vamos a transformar el mundo y con él la sociedad, que vamos a realizar que el hombre deje de ser individuo, para crecer y convertirse en persona, no es la primera vez que hacemos tamaña empresa, hubo en otras épocas, otros hombres y mujeres que hicieron lo mismo. Pero nosotros tenemos más herramientas, sabemos más, queremos más, amamos más. Hace dos mil años un solo hombre lo hizo y murió por ello, pero su muerte no fue inútil; su vida y finalmente su cruento sacrificio en la cruz, fueron la prueba de que esto que he dicho anteriormente es posible. El futuro se forjara en el interior de nosotros mismos. Seremos nosotros los primeros los que debemos cambiar, pero a través de nosotros cambiara el mundo, un nuevo amanecer surgirá, tras una nueva tierra y un nuevo cielo. Más tendremos que ser nosotros el origen del cambio. Sin nosotros nada será posible. Con nosotros todo es posible. Sábado 15 de Julio de 2017 Se halla en proyecto una serie de Grandes Relatos, y el primero en publicarse tendrá una demora larga, a no ser que surjan nuevos artículos, pero supongo que al ver los Grandes Relatos, también verán los artículos que he publicado. Así que queridos lectores, o aquellos que me sigan aunque sea de pasada, habrá que tener un poco de paciencia. También he de informar que el primer relato, se informara o bien en una nota, o bien en un artículo, a modo del presente que he publicado. También he de informar que el presente blog literario robertpacard, mantendrá el principio de gratuidad, el cual es irrenunciable, formando parte de la filosofía del presente blog siguiendo de esta manera el pensamiento social de Robert Pacard, artista internacional que en los años cuarenta del siglo XX, se dedico exclusivamente como ilusionista en el Circo y el Teatro, dedicando toda su vida a la reivindicación de los derechos del Circo y de todos los artistas. Hasta pronto. Ricardo José Vázquez Tapia

lunes, 19 de junio de 2017

EL HOMBRE DE HUS Por RICHARD PACARD 1 ¿Que sabemos del universo, del hombre y de su problemática complejidad? Nada. A lo sumo especulaciones, y las especulaciones que sabemos de un objeto o de una realidad, o que imaginamos, es la nada infinita. Nuestros conocimientos de la realidad no llegan más allá de nosotros mismos, de nuestro yo intimo, de nuestra propia realidad o nuestra propia cosmovisión. Nuestro espíritu se halla ofuscado y lleno de dudas, en la duda es donde se sumerge la vorágine de las preguntas sin respuestas. Preguntas que no obtienen respuesta, preguntas que surcan el infinito, pero que nadie responde a su llamada. Preguntas que nos hacemos todos, en toda época, edad, condición y lugar. Más la tragedia del hombre es que sus preguntas no hayan la respuesta, y su adversidad doble es por qué en el medio de tanta tecnología, de tanto ordenador, tanta maquina, tanta confusión, no se logra encontrar la verdad. Desde el simio hasta el hombre de la era posmoderna, no se ha logrado encontrar la Verdad y la han buscado una y otra vez con gran desazón, pero esta se escapa de nuestras manos, rehuyendo en todo momento nuestro contacto. ¿Quizás no seamos merecedores de ella? ¿O quizás tal verdad solo exista en nuestra imaginación, en nuestras utopías, en nuestras quimeras, en nuestros sueños? ¿O quizás aún no hemos llegado al estadio necesario para alcanzar las respuestas? Quizás… quizás… quizás… siempre la eterna duda, en todo momento la desazón y la tragedia de nosotros mismos. Quizás nosotros somos lo que hemos construido: rascacielos, maquinas, ordenadores, normas, reglamentos. Si, es posible que nosotros seamos una réplica de lo que hemos creado: cemento y hierro. El cemento que es ya nuestro espíritu y el hierro del que se halla fabricado nuestro corazón. Es posible que esto sea al fin y al cabo la única verdad y por ende la única respuesta. Y sin embargo, el espíritu nos impele una y otra vez a preguntarnos a nosotros mismos: ¿Por qué el dolor? ¿Por qué sufren los inocentes? ¿Por qué nace el hombre y el por qué de su existencia? ¿Qué papel juega la desgracia y la angustia en nuestra vida? ¿Existe Dios? ¿Y si es así cuáles son sus consideraciones o juicios sobre nosotros, y cuáles son sus designios para con nosotros? ¿Hasta qué punto es Dios responsable de tanto desatino y locura como hay en el mundo y permitirlo? Necesitamos respuestas a tanta tragedia, a tanta desazón, a tanto drama. ¡Ah! que terrible drama y disyuntiva la del hombre, pues si la respuesta a la pregunta ¿Existe Dios? es negativa, ¿Qué sentido, pues, tiene la vida? Ninguno. Pues nuestro indeleble destino será errar por la vida y desaparecer definitivamente tras la muerte, tras la desaparición de nuestro “yo” en el transcurso de los siglos, todo lo que hemos realizado tanto individual como colectivamente, como especie, desaparecerá con nosotros y nuestra raza y nuestra civilización se habrá extinguido sin dejar ni rastro, ni constancia de su presencia en la tierra. Y los planetas, así como las estrellas, meteoritos y galaxias seguirán su movimiento a través del espacio sin inmutarse de la desaparición y la extinción del hombre. Allá se van las pirámides de los faraones que se creyeron verdaderos dioses, allá se fueron los que una vez dominaron la tierra, allá se van aquellos que creyeron ser dioses aunque sin Dios. ¡Qué petulancia la de aquellos que una vez se llamaron a sí mismos Seres Humanos! Si esto es la verdad, toda la historia de la redención y todo el contenido moral y ético de las grandes religiones monoteístas han fracasado, han sido un bello sueño, un ideal basado en nuestros anhelos y esperanzas, todo habrá terminado en que nuestro paso por la vida habrá sido una gran mentira, y aquellas preguntas que con desazón nos hacíamos habrán sido grandes deseos por creerse, que existían respuestas a aquello que algún día - la redención- sería posible, y que el ser dioses e hijos de un Dios mayor y encontrar el paraíso perdido seria una realidad. ¡Qué ilusos hubiéramos sido! La vida en sí misma no hubiera sido más que un placebo, un momento de felicidad que en un soplo o tras algún humo se hubiera disipado. ¡Qué terrible aquello que al final de una vida llena de dolor solamente encontráramos la nada! Job hubiera por fin obtenido su respuesta a la gran pregunta. Es interesante la lectura del Libro de Job y conviene que lo leamos, aunque sea brevemente. En él nos encontramos a nosotros mismos, es decir, al hombre moderno. Al hombre que domina el átomo, que ha ido a la luna, pero que no ha logrado conquistar los arcanos de la existencia de la especie, mal llamada “humanidad”. Esta historia del paciente y abnegado Job, cuestiona incluso al mismo Dios, todas las preguntas que se hace Job nos las hacemos –aun hoy- el hombre de la civilización mecanicista. Que todo lo puede, todo lo sabe. Y sin embargo, como dijera Sócrates: “Solo sé que no sé nada”. Ya que la ciencia posmoderna nada sabe, ya que solo se basa en especulaciones y teorías, pero ningún teorema. Y yo como un nuevo Job levanto mi voz y cuestiono a la misma civilización mecánica, construida bajo el cemento y el hierro, faltos de caridad y justicia. Solo moviéndonos al amparo de los viejos dioses paganos, como el becerro de oro Egipcio, o el de Mercurio, o la idolatría Griega o Romana. Dioses construidos por una sociedad rayana en la avaricia, el comercio, el oro, el miedo y la mentira. Desde luego, da miedo vivir en un mundo así. Sin ley y sin Dios; me niego a creer que Dios haya muerto, más bien nos ha abandonado o dicho de otro modo, lo hemos arrinconado al sótano y a las catacumbas de la intimidad. En el mundo de hoy, el mundo de la posmodernidad no es tan diferente como el de la Edad Antigua, cuando recibió en el Sinaí la ley de Dios, solo que se reviste de otras formas e imágenes. Más el hombre sigue siendo el mismo. Es interesante la lectura del Capítulo 1 del Libro de Job desde el versículo 6 hasta el 22, donde se establece el fundamento de toda la causa de las adversidades del justo Job. Las acusaciones que realiza Satán sobre lo que parece ser la arbitrariedad de Dios al conceder tantos privilegios al rico hacendado Job. No en vano Job nadaba en la abundancia y su familia solía realizar grandes banquetes, pero esta superficialidad, Job la anteponía a la materialización de ritos de presentación ante el altar de sacrificios y holocaustos, que el Damion presenta como ritos llenos de engreimiento e hipocresía, puesto que su realización es llevado por un interés material, dado que Dios le concede paz y tranquilidad, al parecer sin merito alguno, a partir de ahí comienza el drama, solamente con leer dicho capitulo se comprende toda la transcendencia del fundamento del bien y del mal. Se nos muestra aquí el Daimon ante la presencia de Dios, en el cual se nos narra lo que parece ser la presentación de los hijos de Dios por un lado y Satán por el otro, en lo que podría ser una asamblea, con lo cual se nos da la percepción de que hay una valoración moral negativa por parte del Mal sobre el justo Job. Y Dios permite que Job sea asediado por las adversidades que lo acechan. ¿Cuál es la causa de todas las causas? ¿Cuál es el origen del Mal y de su lucha contra el Bien? Nuestras actitudes en la mayoría de las veces se basan en la prevalencia de nuestra sinrazón y siempre se supone que el malo es el “otro”, el “otro” es el que se haya equivocado, el “otro” no tiene ningún merito para obtener todo lo que tiene, quizás llevados por la avaricia y la envidia. El odio al “otro” es lo que prevalece, es lo natural en el hombre mecanicista, en el simio. Claro que no intuimos que dentro de este desorden hay un equilibrio, un orden, ya que el Mal es tan necesario como el Bien; la existencia del Mal y su lucha contra el Bien provoca que valoremos y percibamos nuestro lugar en el mundo, y ello nos fortalece. Nos abre la puerta de nuestro centro y alcanzamos la cualidad de la introspección. Ese volverse sobre nosotros mismos nos convierte en que seamos más beatíficos, con esfuerzos, sacrificios y holocaustos nos hace vencernos a nosotros, al “YO” de nuestro centro, personal, intransferible; trasmitirle esa fuerza de la tormenta o del retumbar del temblor de la tierra, de la casa, del bosque, de nuestro espíritu, temblar ante el propio rayo que traspasa el árbol desnudo por el propio invierno. Levantarnos victoriosos sobre el Daimon opositor y batallador, pero al fin derrotado. Es una fuerza titánica, pero no estéril si seguimos en la lucha a favor del Bien Común y la Justicia, lo demás –parodiando a las Sagradas Escrituras- se nos dará por añadidura. Job entablara la lucha titánica a la que nos hemos referido, lucha que no se entablara contra un enemigo exterior, si no contra un enemigo invisible como es el Daimon, el cual lo acusa de utilizar y convertir a Dios, en un Dios utilitario, para que sirva a sus intereses comerciales. Sin embargo, es una guerra que se entabla en el centro de su espíritu y que pone en duda las convicciones y principios de un Dios justo, equitativo y misericordioso. En definitiva, destruye las columnas base de su fe. Por otro lado, el Daimon ponía en duda la misma equidad de Dios, puesto que al privilegiar a Job con todos los bienes terrenales, se le estaba acusando de ser un Dios pagano, arbitrario y parcial, cosa que para Job era impensable. Por esto era necesario la tribulación que sufriría Job, para demostrar que Job era imperturbable en sus convicciones y en su lealtad a Dios y consiguientemente probar que Dios no era como el hombre o el mortal, sino que era justo e infinitamente bueno. De algún modo Job nos representa a todos en su lucha contra el mundo, contra sí mismo y contra Dios, ya que contendrá contra su propio Dios, y hará de fiscal, juez y abogado de la maltratada humanidad. Así de esta manera se sucederá la prueba contra el pobre y atribulado Job. El drama se desarrolla contra sus bienes, sus siervos, su familia, a través de la espada del ejército sabeo, el fuego del cielo de Dios, que abraso a los mozos y a sus hijos, y los caldeos que asesinaron a los siervos y robaron los camellos. Un torbellino que acabo con sus hijos y todos los bienes de Job. Job paso de la abundancia y la fortuna a ser un mendigo en apenas un día. Y de todo este drama surge dentro del mismo Job la gran pregunta: ¿Cómo es posible que Dios sea el consentidor del mal en el mundo? ¿Cómo es posible que haya terremotos y niños martirizados por los propios adultos? ¿Ese Dios al que titulamos como la bondad infinita, como pudo consentir las cámaras de Auchswtz provocadas por el nacionalsocialismo? Dios no ha movido un dedo ante tamaña injusticia. Entonces o Dios no existe o si existe no seré yo el responsable de mi ateísmo. Es lógico entonces la pregunta-respuesta de la mujer de Job: (Maldice a Dios y muérete). Cercano se halla el espejo de los horrores y en él se refleja la noche perpetua, envolviéndole en un instante las tinieblas eternas, de pronto tras esa negrura comparece la muerte que acude vestida de una túnica, cubierta su calavera con sus ansias de cobrarse una nueva víctima, tras ella la peste, la guerra, el hambre y finalmente la muerte, con sus horrores y espantos, más las imágenes de la lujuria, la usura y todo tipo de vileza. La muerte acude ante el deseo de Job de ir al sepulcro, es el Daimon quien ordena a esta visión del espejo de los horrores, de esta forma Job morirá entre grandes pesadillas y terrores nocturnos, invadiéndole el sentimiento de culpa. Más a la muerte le es negada una y otra vez su víctima, negándole a Job su deseo de caer al abismo y al sepulcro. El hombre de Hus se halla desolado, angustiado en sus mismos padecimientos, lleno de sarna que le corroe la piel y añadiéndole las ulceras de Egipto. ¿De qué valen las buenas obras y el ser bueno? Tanto los justos como los poderosos y los corruptos son tratados igual, luego la fe de nada sirve. El hombre de Hus cae en el abismo y fracasa en su propia dignidad. Job se rebela contra la impiedad insoportable del hombre caído en la más horrenda de las tribulaciones, más del carácter desconcertante del Omnipotente y del misterio de la misma existencia, del por qué de la injusticia hacia el justo que cumple severamente con la ley, del por qué el malvado prospera a pesar de su inmundicia; en este libro el hombre de Hus acusa a Yhavé de ser un Dios pasivo ya que permite que el mal en muchas ocasiones gane la partida, la tesis que defiende la tradición, es que la responsabilidad viene derivada de los pecados de los hombres, ya que Dios se ampara en el principio del libre albedrio, principio que yo ataco, no por negar que Dios niegue ese principio, sino que lo ostenta, ya que la elección entre el bien y el mal, ha de ser una cuestión de voluntad y pagar las consecuencias. El libre albedrio es la base de todo caos y conflicto que hay en el mundo y que Dios permite para que la salvación del individuo sea personal e intransferible. Esta es la razón de Yhavé, aunque yo igual que Job estoy en contra de tanta libertad, de tanto desorden. Este libro se convierte así en un proceso contra Dios, y se halla entre los sapienciales, con lo cual el propio Yhavé llega hasta el extremo de verse cuestionado por un mortal, por alguien creado del barro. El hombre pues tiene derecho a contender contra ÉL. Escribir contra el Todopoderoso un libelo de acusación, retando su autoridad. ¿Pero no es más cierto que el mal derivado de un solo individuo afecta a toda una colectividad? (Por uno castiga Dios a un pueblo). ¿O no es más cierto que todos los malvados que surgen de una sociedad, son construidos por esa misma sociedad? Son las consecuencias de los pecados de toda una comunidad. Los políticos corruptos es la semiente de una sociedad corrupta e impía. -2- Con Job es toda la colectividad mundial la que se queja; por cada pecado que cometemos, por cada acto malévolo que materializamos contra la gente, nos lo hacemos a nosotros mismos y es ampliado al resto del ámbito social. El delito de un solo hombre es el de toda la humanidad, aunque esta sea inconsciente de ello. Es al final del libro, en los capítulos finales, cuando Dios intervendrá en su defensa demostrando la insensatez de Job y de toda la humanidad, en desentrañar el misterio del orden divino y lo hace a través de las grandes preguntas, para interrogarnos sobre quien somos nosotros al cuestionar el misterio del Ser de sí mismo (Dios). ¿Cómo nos atrevemos a poner en duda la divinidad y por ende comprender el mundo de realidades superiores? Dios representa una realidad superior a todo, es ÉL superior a todo, es el TODO y ÉL todo lo comprende y el TODO comprende a la parte, pero esta no comprende el TODO, esta es la única realidad de la cual debemos estar seguros, no dudar en absoluto de la existencia de un Ser superior a nosotros mismos, contenido –sin embargo-, en nuestro interior, pero negados a la inmortalidad. De ahí que el orden inmortal nos sea incomprensible. Comprendemos el deseo ferviente de Job de caer en el sepulcro ante la adversidad; el dolor produce una desesperanza insoportable, el discurso de Job ante la adversidad y la tribulación así lo expresa de manera admirable, y de una belleza espiritual profunda e inescrutable, demuestra el dolor de toda la gente de la tierra, a través de un solo individuo, por él su sufrimiento es universal y atemporal. Todos en algún momento somos como Job, su desgracia es nuestra desgracia y esto es universal entre los otros que son diferentes a nosotros, aunque en lo básico somos iguales; hasta que no comprendamos que todos somos guardianes de todos y que el sufrimiento de uno es el de la colectividad, la sociedad seguirá produciendo maldad y malvados. La cruenta realidad es que todos somos culpables y nadie es inocente. La crisis mundial que sufre nuestro siglo es la consecuencia directa de una honda crisis espiritual, que invade como un cáncer todo ámbito político y económico, tenemos más pero nos sentimos insatisfechos, y deseamos todo aquello que tiene nuestro vecino más próximo, intentando de un modo desesperado emular al que es más rico, más guapo, más exitoso, por decirlo de alguna manera. Más seguimos sintiéndonos insatisfechos. Nada cubre el vacío espiritual de antaño. Nada material es capaz de hacernos sentirnos felices, al contrario nos produce más desazón. El discurso de Elifaz de Teman nos lo dice claro, ningún hombre es justo ante Dios, Dios es recto y justo y nuestra felicidad hunde sus raíces en que Dios vuelva a nosotros. Hace tiempo que Dios nos ha abandonado ante nuestra impiedad e indiferencia hacia el “otro”; la usura de los bancos, la rumorología y el mismo capitalismo es el mismo anticristo, Dios denosta y condena la civilización mecanicista de la posmodernidad. La historia implacable está demostrando de manera inconmensurable que se nos está juzgando por lo que ya hemos sido, no por lo que somos, por nuestros pecados de antaño. Estamos siendo condenados. A nuestra civilización le está llegando su hora. Se lamenta Job de su suerte y siente un dolor profundo que desgarra su espíritu, sus convicciones se desquebrajan ya que Dios no le aplasta, de manera que no pone fin a su alma. De la misma manera reprocha a sus amigos la incomprensión por defender a Dios antes de tener caridad o comprensión por la tribulación de su amigo. Llevado por la desesperación y el pavor hacia la muerte por un lado y su dolor; por sus contradicciones, las cuales le llevan a elevar una oración al mismo Dios, en el cual le manifiesta lo absurdo e incomprensible del sufrimiento. La paz y la calma de espíritu de la que antes gozaba ya no la recuerda, Job ha envejecido noventa años en apenas dos meses. Se duele de la indiferencia de la gente, de la soledad y la frialdad del mundo. El discurso de Bildad es poco imaginativo y es una repetición de las ideas expuestas por Elifaz de Teman, como por ejemplo que Dios no rechaza al inocente y que la justicia de Dios se materializa en la tierra; parte Job en su debilidad, llevado por unos nervios desquiciados, que le lleva a repetir lo que ya ha oído de sus amigos, nadie puede justificarse ante Dios al mismo tiempo que reivindica su inocencia, el dolor le obliga de forma inconsciente a reafirmar su fe a pesar de que juzga que el abandono de Dios en la amargura es totalmente injusto, aunque lleno de dudas y aún con la fe muy debilitada, con palabras aún incoherentes, el dolor se convierte en la catarsis que todo hombre siente a lo largo de una gran tribulación. ¿Es así como Dios limpia nuestras impurezas y nos transmuta en un nuevo ser más cercano a la luz? Es el fuego en el que tenemos que adentrarnos, traspasarlo y arder destrozándolo todo pero sin convertirse en cenizas, destruir para construir, un espíritu fortalecido para vencer al mundo. Es el misterio del encuentro con aquel que todo lo ve y todo lo puede. Es la lucha entre lo divino, lo eterno contra lo efímero, contra la mortalidad, de esta contra la inmortalidad. El hombre ha de perderlo todo para ganarlo todo. Ha de saber lo que es la tribulación para admirar lo insondable. Ha de adentrarse en el centro del dolor para comprender al otro en su aflicción, este es el gran misterio desvelado que Dios le quiere enseñar a Job, y que este no logra comprender. A través del libro de Job se nos transmite una gran lección y es que cualquiera que seamos azotados por miles de aflicciones somos Job. Por pequeña que sea nuestra aflicción o dolor, somos Job. He ahí la grandeza del libro de Job. Quizás todos tengamos que tener nuestro calvario y nuestra cruz para sufrir la muerte cruenta, el sacrificio del inocente, la subida del cordero, para al final recibir la recompensa de la gloria. Pero Job aún está a estas alturas muy lejos del sacrificio final. Aún no ha encontrado la luz. El encuentro cara a cara con su Dios que le facilitara la comprensión del Ser frente al mundo, del Ser frente al mismo Dios. Cuando lo encuentre el dolor sucumbirá ante la luz. Y la victoria le revestirá de la túnica blanca. Popularmente hablando el acto del temor de Dios podría presentar a Dios como un Dios terrible y vengativo, más las Sagradas Escrituras nos presenta tal atributo como un privilegio que concede Yhavé Dios. En la “BIBLIA DE JERUSALEN” en el Génesis 20:11 a quien teme Abrahan es a los hombres encontrándose como situación de pánico, pero él siente el temor de Dios como un factor de tranquilidad y paz frente al peligro y la adversidad. El temor a Dios será recompensada (Génesis 15:1-11) con el encuentro con su Dios, el cual lo recompensara con su engrandecimiento y protección, más cuando falta el temor de Dios y caminamos según las pasiones, como lo estamos viendo en este siglo, (Civilización mecanicista) como el ardor por la sensualidad, el amor a la codicia y a los bienes de los demás (Comercio y Capitalismo) y la fragmentación en todos los ámbitos, es cuando marca el fin de toda civilización, de toda sociedad. Toda esta teofonia es la falta de la capacidad de introspección de la cual se constata la negación de toda virtud, especialmente de la caridad. Y como no, en nuestros tiempos, tiempos difíciles y faltos de espiritualidad, la mundanidad ha arrastrado a la propia Iglesia, sirviéndose en innumerables ocasiones de prácticas monetarias neocapitalistas, más propias de una empresa capitalista que de su misión de servicio a los pobres, olvidando así el espíritu evangélico. Dando de esta forma la espalda al mensaje de rescate de la humanidad, predicado por Jesucristo, e imitando a las estructuras de poder, convirtiéndose de dicha manera en una oligarquía al servicio de la burguesía. En Daniel 10:12 se muestra como EL le protegerá y ayudara de todas las tribulaciones, es como un escudo protector que Dios concede cuando se camina en el temor de Dios. Es por lo tanto el deseo de ese temor de Dios el instrumento que nos obliga a andar por sus senderos los que atraen de forma indefectible la protección de Yahvé. Igual que en tiempos de Daniel o en los actuales tiempos la falta de temor de Dios, más la falta de caridad, abre las puertas a todos los males que vive el presente mundo: cada día hay más personas solas en nuestra sociedad, viviendo en soledad e impotentes ante la situación de crisis material e espiritual, gente que se halla enclaustrada, aislada, habiéndose convertido en una nonada, faltos de relaciones sociales, ya que sus familiares han muerto, o están también aislados, inconexos los unos de los otros. Las instituciones solamente dan paliativos, parches a una situación existencial, pero dichos programas de ayuda e inserción no son permanentes e indefinidos, adoleciendo de poca durabilidad, cuando son situaciones permanentes e irreversibles. Son las víctimas del sistema capitalista, los parias del sistema, la prueba fehaciente de una estructura corrompida y dominada por las elites económicas y políticas, las fallas de una superestructura que margina a los excluidos, que solo los atiende por miedo a una revolución que pueda romper y sucumbir la gran estructura, no por caridad. Las numerosas fundaciones y ayudas que concede el sector privado tienen como objetivo adquirir la concesión de las numerosas subvenciones que conceden los estados nacionales, ellos no temen a Dios, si no al temor de un colectivo que bien organizado pudiera dar la vuelta a la situación, creando las condiciones necesarias para el triunfo del comunismo. Algunos podrán también utilizar como parapeto sus convicciones católicas, intentando engañar a Dios, pero Dios no se deja sobornar por las modas, los sistemas políticos y mucho menos por el dinero, nos conoce demasiado bien. Yo personalmente no tendría miedo al triunfo del comunismo, pero si al silencio de Dios. El silencio de Dios nos dice más que todo un discurso político. Más que todo el ruido del mundo. Si el mundo se detuviera un instante y escucháramos el silencio, quizás entonces al mirar el cielo comprenderíamos que Dios nos está diciendo más que si hablara con su voz profunda y omnipotente. Más que cualquier serie o programa de televisión, entonces veríamos a muchos Job, no uno sino millones, y ello nos tendría que hacer reflexionar. Quizás escucharíamos los susurros y el discurso de los innumerables Job, son discursos llenos de desesperanza, este mismo discurso es un Job de los muchos que hay. Entonces descubriríamos horrorizados cuánto dolor y sufrimiento estamos infligiendo a gente que ya no le queda nada. Cuantos crímenes se están en este momento cometiendo en nombre de un progreso y de una libertad amparada no en la caridad, sino en el interés y el egocentrismo. Nos horrorizaríamos de nosotros mismos. Este mismo Job, una gran muchedumbre con sus discursos, están elevando hacia Aquel que lo ve todo y lo oye todo, una gran oración universal, y a pesar de su variedad de problemas y angustias, tienen un denominador común: La indiferencia y la falta de caridad. Dios escucha en silencio. El triunfo del comunismo es el resultado de estos crímenes en nombre del becerro de oro. En nombre del capitalismo Darwiniano y salvaje. El capitalismo es el anticristo, el comunismo vendría a ser como el pago por nuestra indiferencia y nuestros pecados, sobre todo para los ricos. Dios y el capitalismo son incompatibles. Job rechaza de manera agresiva y meditabunda la soberbia de sus amigos, al querer saber más acerca de toda la ciencia en lo relativo a Dios, como si ellos tuvieran la clave de todos los designios de EL, de autoproclamarse abogados, defensores y protectores del Señor, de ser ellos los que poseen toda la sabiduría humana y divina; de esta forma Job reafirma en sí mismo una vez más su fe en Yhavé; de esta manera concede una significación especial a su rebeldía, la cual no es de cuestionamiento del Omnipotente, si no que Job convierte su rebeldía frente a Dios en una oración al Altísimo, constatando el poder y la sabiduría de este último no creyendo que el Hacedor sea indiferente a su dolor y sufrimiento, creyendo en su interior que este no le ha abandonado y que toda esta tribulación es una prueba que obedece a un propósito o fin superior. De modo que una vez más Job saca fuerzas de su debilidad; lo cual demuestra que el proceso de introspección se halla en este momento en todo su apogeo, quizás debido a sus horas de soledad y meditación, de rumiar y ver los problemas que le acechan con una nueva perspectiva, desde diferentes ángulos, Job no deja por ello de rendirse, sigue defendiendo su integridad e inocencia ante Dios, el cual demuestra su faz terrible en las presentes circunstancias; ya no es el Dios misericordioso, ni representa la bondad infinita, es más un Dios arbitrario, parcial e injusto. Aún así, Job defiende ante sus amigos a Dios, mostrándoles que el Señor no necesita abogados que hipócritamente le defiendan y de esta forma Job acaba defendiendo a Dios ante los precursores de los futuros fariseos, promoviendo la tesis de lo dicho más arriba, (defendiendo a Dios), recordándole a este que a él también lo creo del barro. Sin embargo, a pesar de ser acosado por ese Dios terrible e injusto, entrega su causa al Dios de Abrahan, Jacob e Isacc, el que libero a los esclavos hebreos del poder del Faraón de Egipto y abrió el camino a través de los mares, hasta la consecución de la libertad. A Dios le gustan las paradojas, pero es necesario probar ante el Daimon que Job no es un privilegiado celestial que se halla tan protegido pero sin mostrar merito alguno, si Job pierde la prueba, significara que Yahvé es un Dios parcial y que como los hombres Job seria un favorito sin ningún merito ni sacrificio. Si triunfa significara que Dios lo eligió con la razón de haber tenido ante su presencia sus meritos y sacrificios. Triunfaría la Justicia, el Honor y la Verdad. De todos modos sus amigos a través del discurso de Elifaz le increpan de sus acusaciones contra sus consejos y contra Dios. Mostrándose con esto representar al partido o bando que defiende a Dios, mientras acusan a Job haber sido injusto. ¿Pero quién son ellos para declararse del partido de Dios y acusar a Job? ¿Quiénes son ellos para formar un partido que defienda a Dios? ¿Quiénes son estos que se declaran amigos de Dios y de Job, usurpando la autoridad de EL y sentenciar a Job? ¿Acaso saben lo que piensa y siente Job? ¿Cómo pues se atreven a juzgarlo? ¿Acaso Dios les ha revelado o inspirado los misterios que encierra el orden divino y el mortal? No solamente son soberbios y atacan a Job sino que posiblemente lo hayan envidiado en su corazón cuando este vivía tiempos de bienaventuranza, en este momento, en esta tribulación, vienen a regozarse en las desgracias del miserable Job, que se merece todo lo que le ocurre por ser pobre y miserable, así piensan los burgueses y la gente de orden, así piensa el capitalista, así piensan los ricos. Así pensaban los fariseos, así piensan los hipócritas de ayer y de hoy. ¿Cuál ha de ser la actitud que hemos de mostrar frente al dolor y la tribulación? Deberíamos mostrar acatamiento ofreciendo nuestros dolores y sufrimientos como ofrecimiento a los demás, como sacrificio expiatorio de nuestros delitos y faltas; el sufrimiento, la tribulación ofrecerán un debilitamiento de su fuerza, es como un triunfo del espíritu sobre la materia, de la túnica blanca sobre la carne, he visto muchas veces mitigar una enfermedad o dolencia a través de una oración de expiación, misterio que la ciencia aún no es capaz de determinar el proceso de transmutación de energía que se regenera a través de ella, que no dura más allá de diez minutos. Job hubiese podido gritar lo mismo que en un futuro aún lejano alzara con su voz Jesucristo en la cruz: (Señor, Señor, ¿Por qué me has abandonado?). A través del libro de Job aprendemos que a Yahvé Dios hay que verlo desde distintos ángulos, que divergen entre sí creándose una yuxtaposición y ofreciendo una misma faz, la del Dios terrible que concede licencia al Daimon para que haga con Job lo que bien le pareciera, con un solo limite, el cual es que preserve su vida y que no le lleve al sepulcro. Por otro lado se presenta el Dios que lo protege en el infortunio, ya que Yahvé Dios cree en la lealtad de Job, cree en su victoria final, pero es Job quien tiene que luchar contra su tribulación, (*) es él quien tiene que ser el protagonista del drama, sin la ayuda divina, en este sentido podríamos decir que se produce el abandono de Dios hacia su criatura: El misterio del abandono por parte del Señor hacia su elegido es insoportable e incongruente para la lógica humana, la cual no logra comprender como Dios abandona al mismo Cristo en la cruz, o anteriormente como abandona al justo Job en su dolor y sufrimiento. Y sin embargo Dios sigue presente en ese vacío, en ese dolor, en el herido y el samaritano que recoge lleno de caridad y piedad al que se haya casi moribundo, en la mujer adultera que es casi apedreada. En multitud de ocasiones y circunstancias llenos de dolor, tribulaciones y desgracias, si, Dios se halla en medio de los padecimientos del Jesús que muere por culpa de la perfidia y maldad del hombre. Jesús en medio de un dolor intolerable, su humanidad le lleva a gritar: (Señor, Señor, por qué me has abandonado) pero al frente de ese dolor, de esa desgracia que representa la muerte, se halla la divinidad de Jesús al entregarse de manera valiente al Dios-Padre, ya que sintiéndose morir grita: (En tus manos entrego mi espíritu) al final inclina la cabeza a la derecha y muere. No hay muerte más gloriosa y digna que la de Cristo, por desgracia Job no tiene el ejemplo del ungido. Jesús se halla muerto y los elementos de la naturaleza se desatan, se materializa el dolor por la muerte del Hijo de Dios, la naturaleza llora y las tinieblas suprimen la luz del sol, se ha declarado el luto divino. No hemos de olvidar que a los tres días Dios-Padre alza de los muertos al Cristo, lleno de gloria y majestad. ¿Tendrá Job la misma suerte? Cuan denigrante y cuanto odia Dios la hipocresía de aquellos que se creen creyentes, puros, elegidos, sin serlo. Job es justo incluso cuando interpela al Señor, en su condenación del acto de un Dios terrible se halla su reafirmación, por qué al entregar a Dios la causa de su inocencia, al confiar en Dios como Juez Supremo ya está ganando la gloria del sacrificio. Los amigos de Job representan en este relato –como ya hemos dicho en las páginas precedentes- la indiferencia y el desprecio hacia los pobres, estos simbolizan el mundo. Job representara a los miserables, con sus inquietudes, tristezas y sufrimientos, por la tribulación en contraposición de la felicidad perdida, como contrapartida del paraíso perdido. Job incólume al desaliento, a pesar de las caídas y afrentas sufridas, vuelve a suplicar a Dios, buscando fuerzas en su “yo” interno e intransferible a que atienda su causa y pone su confianza en Dios, aquel Dios que le ha olvidado y el cual le vapulea mostrándole la faz más terrible. A pesar de ello, Job espera en su piedad o misericordia. ¿Ante tanto valor y confianza en que Dios restablecerá la Justicia, permanecerá este indiferente ante tanta fe en el medio de innumerables desventuras? Job no haya ninguna respuesta, cae rendido ante la risa burlesca de sus amigos, en su espíritu lleva la zozobra. Se vuelven a repetir hasta el astio las mismas preguntas sin respuesta, ¿Por qué los malvados, los Anti-Dios gozan de bienestar y se divierten al ritmo de la música? ¿Porque la muerte arrebata con igual suerte al rico y al pobre, cuando este ultimo haya sido la victima del primero? El mundo seguirá prejuzgando algunos aspectos contra Job, para sus amigos la sentencia de Dios es justa, a Job le es arrebatado todo bienestar y felicidad por Dios ya que se merece el castigo. Interpretando, así mismos lo que Dios piensa, pero son únicamente especulaciones, ya que para Dios Job es justo. Se entabla juicio contra Dios y la pureza de Job sale triunfante, el Señor en un dialogo lleno de sabiduría, le marca finalmente la necesidad de aceptar el misterio. Pero la rendición de Job ante el Altísimo es en sí misma una victoria. Dios y Job se encuentran, dialogan y salen victoriosos. Quienes salen derrotados son los amigos de Job. La victoria de Job es la victoria que sostendrán a lo largo de los siglos, aquellos que miran al cielo con esperanza en el Señor, y en su diario batallar vencen al mundo. El mundo es derrotado por el misterio de la divinidad, al mismo tiempo que los innumerables Job de este mundo se les otorga el laurel de la victoria. Dios restableció hasta el duplo de lo que anteriormente poseyera el justo Job y bendijo sus postrimerías. Murió Job anciano y colmado de días. Esto nos enseña que es posible hallar esperanza allí donde no hay más que desesperanza, que el orden mortal y el divino, deberán que restablecer la armonía perdida, que la civilización mecánica caerá irreversiblemente por falta de cooperación. El viento huracanado creado en las profundidades del Océano Primordial, hará que desaparezca las obras de los ricos, el capitalismo será finalmente derribado. La palmera vera erguida e inconmensurable a los ojos los esclavos. La citara y el arpa será la señal de un nuevo orden, Dios nos impedirá caer en el abismo, por qué nos hallamos cerca de EL, Dios está escuchando al oprimido; los suspiros, angustias y depresiones están llegando al cielo. Los Job del mundo tendrán que entregarse a la justicia de Dios, dejarse llevar, abandonarse en manos de la providencia, para acto seguido cumplir su destino: El rescate de los oprimidos. El torbellino se forma de forma súbita, el bramido del mar más el ascenso de las olas, nos muestra el poder majestuoso de la profundidad del ser. El viento empuja al mar y traspasa los muros de contención de las costas, el reino de las sombras, los nativos serán despertados y antes de todo ello hemos de asistir a la caída de Babilonia. El caballo rojo arrasara a todo viviente y el hipopótamo con todo su poder brutal y destructivo acabara con la civilización. El dragón aparecerá del Océano Primordial, acto seguido surgirá la peste que mandara al abismo a una gran muchedumbre. Después de todo ello amanecerá un nuevo sol y comenzara una conversión que alcanzara a todo el orbe, desde Occidente hasta Oriente, será como un nuevo despertar en todos los ámbitos de la vida. El pensamiento humano cambiara de forma y contenido. Dios recompensara a los que resistan la gran tribulación, que será como jamás la ha habido, el sol traerá consigo un despertar espiritual, surgido del dolor que ha provocado el ya fenecido orden global. Habrá familias numerosas y el límite de la vida habrá al infinito y entonces la humanidad se dará cuenta de que Dios es Dios. Domingo, 28 Mayo 2017 CONSULTA BIBLIOGRAFICA: 1. Se recomienda la lectura del Libro de Job 2. Job y los sabios. José Mª Cabodevilla 3. Respuesta a Job. José Jiménez Lozano (Job 2:9) 4. Los sabeos son los habitantes de Saba, 5. Biblioteca de autores cristianos 6. Deuteronomio 28:27 7. El libro de Job, o la lucha del misterio. J. Alonso Díaz, S.I. 8. La Biblia de Jerusalén. (Génesis 20:11)-(15:1-11). 9. La civilización mecanicista está vinculada al triunfo y a la muerte del capitalismo dawirnista. A la caída y la desaparición de la clase media y a la pérdida de derechos de los trabajadores. La tecnología sin ética ni moral es una amenaza para la paz mundial. 10. (Daniel 10:12) 11. El temor de Dios y la sabiduría del libro de Job. Dom. J. Golpstain. 12. Las lamentaciones (4:21) sitúan el país de Hus en Edom. La tradición más común precisa aún más: en los confines de Idumea y de Arabia, aunque el historiador Flavio Josefo la sitúa en Hauran (Siria; al este del lago Tiberíades), donde Uz, hijo de Aram, hijo de Sem (Gén. 10:23), había fundado Damasco. Us, Uz y Hus podrían ser una misma palabra; sin embargo, los textos no nos ofrecen ningún dato que permita confirmar esta tradición.